30 de junio de 2021

El estrés de cada día

 ¿Palpitaciones? ¿Desgano? ¿Dolor de cabeza? ¿Fatiga? ¿Falta de deseo sexual? ¿Dificultades para dormir? ¿Irritabilidad? ¿Sueles presentar estos síntomas? No dejes de escucharlos, tu cuerpo te está hablando y es hora de parar y elegir qué rumbo vas a tomar en tu vida; por el camino que estás andando en pocos kilómetros más te quedarás sin batería. Cada día miles de personas igual que tú o que yo enfrentan situaciones de riesgos, posibilidades y oportunidades; demandas externas e internas nos aturden la conciencia y nuestro maravilloso aliado (el organismo) busca adaptarse de la mejor forma a esos cambios. Enciende su alarma y se activa si la situación persiste intentando protegerse así mismo. 


Este usual comportamiento es lo que denominamos sistema del estrés; un cableado inscripto en nuestro cuerpo desde la era de la prehistoria, cuya finalidad era responder con una actividad física extraordinaria preparando al cuerpo para pelear o huir.

Para lograr semejante hazaña, nuestra biología inhibe una serie de sistemas que no son indispensables en esa situación como el sistema inmunológico, el circulatorio, el sexual y el digestivo, además cierra vasos sanguíneos y poros capilares evitando hemorragia en caso de una herida, eleva la presión arterial, algunos músculos aumentan de tamaño y se inyectan grandes cantidades de glucosa al torrente sanguíneo para generar más energía. El sistema de estrés prepara un cóctel de hormonas y neuropéptidos que se distribuyen por la sangre. El cuerpo así está listo para enfrentar su situación o factor estresor; el problema es que en la prehistoria esos episodios eran esporádicos y por lo tanto existía un tiempo prudencial para eliminar las toxinas. 


Pese a que el estrés es una respuesta sana y natural, se ha convertido hoy en nuestro más íntimo enemigo. Pues su alerta está encendiéndose con frecuencia. Y vivimos por ende intoxicados. Ahora bien, si nos estresamos para protegernos, cabe la pregunta  ¿Por qué en la actualidad nos sentimos más atacados que en la época de las cavernas?  ¿Qué pasa con nuestra evolución? Sin duda los agentes estresores son innumerables  y variados, y las personas no responde de igual forma frente a ellos; pero podemos hablar de ciertos patrones que despiertan en la mayoría de todos nosotros la misma sensación. Los estresores que son extraordinarios, los de mediana intensidad, y los de intensidad mantenida. Entre los primeros encontramos a los eventos propios de la vida que presentan un quiebre o cambio radical en nuestra forma de vida: la muerte de un ser querido, un divorcio y ahora podemos citar, la pandemia.

En el segundo podemos hablar de problemas en el trabajo, el tráfico, los habituales sucesos que nos desquician, y en el tercer orden una enfermedad crónica, relaciones tensas de pareja, discusiones frecuentes con compañeros de trabajo. Sea lo que sea que nos pase, en nosotros está la clave para superarlo. Nosotros podemos ver las demandas del medio como una oportunidad para el desarrollo o un peligro abrumador.

Debemos ser conscientes de los estragos que nuestras interpretaciones generan en nuestras vidas para paso a paso transformar nuestro estrés en un motivo para crecer y alcanzar una mejor calidad de vida.



21 de junio de 2021

Señora, señor ¿Lo puedo devolver?


Muchas veces este pensamiento pasa como una ráfaga liberadora ante un conflicto en nuestras relaciones: Señor, Señora ¿Lo puedo devolver? ¿A quién devolverías? o ¿A quienes regresarías con exigencia de indemnización? ¡Es que las relaciones son difíciles! Dice la lengua popular, y por supuesto que involucra cualquier contexto de relación, las de pareja, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, con los jefes, y qué decir entre hijos y padres.

Pero si lográsemos soltar los dichos, los cuentos que nos cuentan como verdades, los mandatos culturales, y sostener la mirada desde una perspectiva más objetiva (aunque sé que esto es pedir peras al olmo, somos observadores de la vida, por lo tanto, la interpretamos a cada momento, la exigencia de objetividad es una utopía) y preguntarnos ¿Qué son las relaciones sin nosotros? ¿Qué somos nosotros sin ellas? ¿Desde dónde las vivimos, quienes somos frente al otro, y quién es el otro frente a mí?

Por supuesto que TODOS sabemos que las relaciones no son ni buenas ni malas, sólo son, y que los condimentos los agregamos nosotros, como también es cierto que “nuestro lenguaje no es inocente” siempre buscamos un chivo expiatorio en donde descansar nuestros fracasos o frustraciones.

Imagínate, si las relaciones son difíciles, ¿Qué más puedo hacer yo con ello? ¿Qué resultado puedo crear? ¿Algo positivo? Tal vez al principio, pero sí creo que son “difíciles” cualquier viento huracanado me dará la razón, y me quedaré llorando sobre la leche derramada, huyendo porque no hay más nada que hacer, o cerrando para siempre las puertas a nuevas posibilidades.

Ahora, si me replanteo esta creencia, si me observo y observo a los demás, y descubro la más cruel de las experiencias: Los otros, los de afuera de mí, no son como yo, tal vez obtenga una cabal muestra de por qué las relaciones “son difíciles”.

Es decir, cuando nos relacionamos o vinculamos, no debemos perder de vista que ese Otro es otro diferente a mí, y aunque esto suene trillado, y aprendido de memoria, en la práctica nos comunicamos como si lo desconociéramos.

Actuamos y vemos la vida desde nosotros, con la falsa presunción de que los demás también actuarán como nosotros. Todas estas exclamaciones o interrogantes tienen como origen nuestra capacidad de no reconocer al otro como alguien auténtico, legítimo y diferente a mí.

Y es verdad, el mundo sería maravilloso (the world would be wonderful) si estuviera plagado de “yo” ¿Lo imaginas?, algunos dirán: ¡Sería aburrido! o ¡Sería un mundo increíble! (adhiero con los vanidosos) pero por “gracias o desgracia”, hay un único YO y abundan OTROS YO distintos a mí.

Esta aceptación a conciencia es la que puede diferenciar a las relaciones de “fáciles o difíciles”.Algunas parejas se separan con la excusa “ es que pensamos distinto; ¡¡tenemos distintas formas de ver la vida” y yo les digo CLARO!!, eso nos pasa a todos.Todos somos observadores únicos, podemos coincidir en opiniones con otros, pero somos únicos, e irrepetibles. Aunque es una tarea ardua internalizar este proceso, es por bien seguro de las relaciones interpersonales que queremos sostener en el andar de nuestra vida. El amor es algo más que espontaneidad, exige de nosotros “voluntad”, si comenzamos a recordar que cada vez que interactúo con los demás, somos ellos con sus mundos y yo con el mío, y desarrollamos la empatía, la capacidad de ponernos en los zapatos de ese o esa ¿Qué nos dirían esos zapatos? A veces cuando fluyes de tu ombligo y juegas a “ser el otro”, las sensaciones que se revelan te pueden dar vuelta una conversación interna negativa, comprender, y hasta cambiar de actitud. Aceptar al otro distinto a mí, no significa que apruebo todo lo que hace, por el contrario, implica que  sé que  por su estructura de personalidad, su contexto histórico, social, económico, sus creencias, su experiencias, actúa de ese particular modo; y si algo de “ese “no es compatible con mis valores tengo la oportunidad de elegir quedarme o irme.

Aceptar al otro es saber de antemano que en muchas oportunidades no vamos a coincidir, que tal vez nos atraigan la sangre, lo físico, lo emocional, el alma, pero que las diferencias bien entendidas, lejos de separarnos nos une, porque nos estamos reconociendo como dos extraños capaces de llegar a un punto en común.


16 de junio de 2021

Camino del perdón

 


De todos los caminos de la vida, el del perdón, es el más significativo que tenemos para trascender. Erróneamente se cree desde lo coloquial que cuando perdonamos exoneramos a los demás de las faltas que cometieron. Si alguien nos falla y nosotros perdonamos, ¿estamos justificando?

Algunas personas creen que sí y por lo tanto invitan a ese otro a   que cometa una y otra vez el mismo error, por eso guardan el no perdón como un tesoro invaluable sin entender que lo que hacen es llenarse de resentimiento.

Sin embargo, perdonar no es un acto de liberación para quién se ha equivocado con nosotros. 

Este pensamiento es propio del sistema dual del ego que cree en víctimas y victimarios, en buenos y malos, en ofensas, ofensores y ofendidos.

Pero esta clase de perdón es obsoleto. Justifica conductas de resentimiento, castigo, lecciones de moral y de vida.

El verdadero camino del perdón, es el que todos los seres humanos estamos invitados a iniciar desde el momento en que nacemos por cuanto no implica lo que hicimos o hacemos; sino que resulta de la información con la que estamos formados y desde dónde vivimos y observamos la vida. A través de ella, estamos condenados a pensamientos de auto castigo en forma constante y repetitiva que nos acercan a experimentar situaciones incómodas que validan lo que pensamos de nosotros mismos.  Traiciones, mala suerte, injusticias, infidelidades, abandonos, malos entendidos, decepciones, rechazos, pérdidas; son las caretas con las que el universo se presenta para mostrarnos nuestros pensamientos; y nosotros los tomamos para hacerlos encajar en el puzle de la víctima expulsada del paraíso que somos. Cuando olvidamos quienes somos, el escenario se llena de bandidos. 

Cuando creemos que somos insuficientes, la vida siempre nos da muestra de esa cualidad.

El perdón consiste sólo en perdonarnos; no es un acto que lleve ritual ni un proceso de tiempo; es declararnos libres de las expectativas; es sólo decir me perdono porque no supe hacerlo mejor. Lo cual nos lleva a entender que mi conciencia es proporcional a mis resultados. Si tuviera una conciencia de amor, las consecuencias serian otras. 

Por ejemplo, cuando elegimos los patrones repetitivos del abandono a través de parejas, amigos, trabajo, hijos, no es que no sabemos “elegir”, es que actuamos por como somos. Si somos dependientes actuaremos desde la dependencia y por lo tanto las personas del entorno tendrán poder en nuestras vidas.

Si advertimos que es la forma de mirarnos la que determina lo que escogemos, podremos transformar las cosas.

Perdonarnos es soltar, es abrazar el error, es entender que eso que hicimos o no hicimos fue creado a partir de las herramientas que tenemos. Crees que, si tuvieras otras habilidades para vivir más plena y feliz, ¿No las usarías? Claro que sí. Despertar a la conciencia de quienes somos se llega a través del perdón.

De una fórmula simple, y fácil, tan sencilla como ejecutar los problemas que nos generamos. Sólo consiste en advertir que NO LO HICIMOS MEJOR PORQUE NO PUDIMOS. Que de tener “más poder” para hacerlo diferente LO HUBIESEMOS HECHO. Perdonarte es la base del amor, ¿Qué haces cuando un niño está aprendiendo a andar? ¿lo castigas por que se cae? NO. LO apoyas. 

La misma fórmula aplica para ti.


16 de marzo de 2021

Hola, 2021

 


Me tomé tres meses y medio para darte la bienvenida. Oficialmente hablando. No es que no lo haya hecho en la intimidad de mi realidad ilusoria alzando una copa con agua con gas y limón. Pero públicamente, me tomé un tiempo inexistente, necesario.

Quería mirarte de lejos, indagar un poco, analizarte. ¿Estaría bien saludarte con estridente alegría? ¿Seguirías el mismo camino de tu hermano 2020?

Y en lo evidente, no distas mucho de él. De tal calendario, tal año, dice el refrán. 

Creo que nos has agarrado, un poco irritables, cansados y molestos. 

Tu colateral se adueño de nuestra presuntuosa libertad y capacidad de elección. Nos puso con el culo para arriba y a la fuerza tuvimos que aprender, para no perecer en el intento.

Te dimos la bienvenida con la esperanza de que serias diferente, pero tremenda frustración, eres igual o quizás nosotros, no somos los mismos, como dijo aquella vez Pablo.

Te miro, tan joven, y yo tan gastada. Apenas tres meses y chirola de vida, y yo como seiscientos ... cientos de meses que ni recuerdo, ni sé si debería hacerlo, por suerte perder la noción de quienes no somos, de vez en tanto es un privilegio.

Viniste con el afán de volarlo todo, de abrirnos los dedos amarrados y que se suelten las defensas, los seguros oxidados, los pensamientos rígidos, las creencias pecaminosas, las permanencias muertas. 

Llegaste con las hagallas suficientes para hacernos lavar la cara y el corazón, y toparnos con la realidad de un mundo diferente al hemos visto.

Dicen, que vibras "des-pren- der"... amas, soltar lo viejo...

Y nosotros los humanos, somo de " a-prhen - der".... de odiar, soltar lo conocido.

¿Cómo será que podremos convivir?

Por lo pronto, te auguro, de mi parte, fortuna en tu misión. Ya me ha cacheteado más de la cuenta el ego y estoy dispuesta y disponible a mudarme de pensamiento.

Me he encontrado con los milagros que corrigen percepciones, el espíritu santo que me llama por las noches y la confortable paz de cerrar la boca y la cabeza a tiempo.

Sinceramente, nos estamos llevando bien.

Aunque sé que apenas comienzas. Pero, ¿y si cambiamos las historias?... Si en lugar de que todo bien por un rato y luego la rutina.. trascendemos lo conocido y frustrante, porque seguir amándonos el resto de los meses? Incluso, ¿podríamos a fin de año separarnos y guardarnos los teléfonos para aquellos días grises...

Te deseo lo mejor, porque me conviene. 

Haré sin conflicto mis tareas. 

No miraré tu presencia como un chivo expiatorio.

Recordaré que la libertad que sudas, es la que andaba necesitando. 



31 de diciembre de 2020

Chau, 2020

 Querido 2020, hemos llegado juntos hasta aquí. Hoy mueres para convertirte en recuerdo y dar nacimiento a un nuevo año, que para nosotros se llama "posibilidad y esperanza." No fuiste muy diferente de otros años, en lo personal( siempre he vivido en el disturbio y en el conflicto, bendito árbol bélico), con excepción del cubrebocas, el no contacto, la virtualidad y todos los protocolos impuestos por el virus que amenaza. En verdad, todos andábamos bastantes desconectados del prójimo atendiendo celulares, mirando para abajo, evitando el contacto para defendernos de posibles lastimaduras en el alma, y muchos con la boca cerrada por temor a expresar sus emociones. Las pérdidas incontables, este año dolieron más porque se contabilizaron y se hicieron presentes; pero ya ves, no fuiste muy original. Los que somos originales somos los seres humanos, anhelamos los abrazos cuando teniendo tiempo para darlos no lo hacemos; añoramos convivir con la familia cuando en el pasado por pequeñeces nos peleamos, ansiamos vivir, disfrutar y gozar cuando siempre fuimos unos neuróticos del trabajo. Ya sabes, 2020, y terminamos haciendo lo mismo, pensando que fuiste un año de mierda, cuando la mierda la creamos a partir de nuestras arrogantes decisiones y limitantes creencias. ¿Qué hemos aprendido de ti en general? Me quedo con la duda. Por un lado, están los que en primera línea ponen el cuerpo y el alma para salvar la especie, y por el otro, los que les chupa huevo porque a ellos no les toca nada. La grieta de siempre que se llama "sálvese quién puede."

En lo personal, me quedas claro 2020. He trabajo de la mano, intensamente con mi SER INTERIOR, domando al mamerto del EGO, que en su afán de protegerme, en varias oportunidades me ha hundido. Lo sé, si, sé lo que dirá, "hizo lo mejor que pudo con la información que tiene," lo comprendo; pero "ay, cuando recuerdo el vaivén", Uff!! Si ha sido fuerte.

Para mí, has sido un gran año, lleno de cortisol, siempre bien arriba, con nudos marineros en la garganta... con el instinto asesino asomando por el cajón de la cocina, ese que tiene los cuchillos que no se usan...me he sentido en remolinos constantemente, como cuando vas a la playa y las olas te chupan y en la desesperación, la cristalina mar se vuelve un empanizado mordaz. Me has dolido tanto en la rigidez que mi cuello se volvió amante del ibuprofeno, hasta el día en que me rendí, y apareció la claridad. ¿Cuánto que resistimos al cambio, verdad?, resulta a veces tan dificultoso observar que SI LO QUE ESTAMOS HACIENDO sería bueno para nosotros TENDRIAMOS resultados buenos, pero si estamos del CARAJO, ¿Por qué temer a cambiar? Qué fantasía la del control, que huevada esa la de creer que si más conmiseración tengo hacia mis quejas soy mejor... que pelotudez tan grande el abrazar el esfuerzo como un ídolo al que admirar... ahora a la distancia de los meses más revolucionarios, sonrío. Y sí, ya los pasé, y digo con amor... he nacido... los primeros meses de tu existencia han sido como un laborioso trabajo de parto... pero acá estoy... me pariste... 

Y hoy... hoy entiendo con mayor intensidad las cosas... has sido un año de estar en la caverna... pero no perdiendo el tiempo sino ganando la experiencia y la sabiduría de empezar a vibrar en armonía con la llama incorruptible... digo "empezar" porque es obvio, 2020, me conoces, soy humana, y argentina!!.. en la sangre llevo el tango... no obstante, ahora que trasmutes a 2021....te prometo... que seré más espiritual & universal...más diosa y menos mujer... más hembra...naturaleza y energía...más intuición... menos razón...más instinto...tengo ganas de volverme más esencia... y tu maestría me ha permitido subir algunas materias...

...de repente me doy cuenta que me digo cosas de … y me sale la mente recta como una madre amorosa y están gratificante volver a sentir la música del silencio... 

Gracias 2020 por venir a poner en orden lo que no ponía, por quitarme de encima lo que me lastimaba, por conectarme con lo que amaba, por recordarme mi don, por permitirme compartirme con el mundo, por mostrarme los infinitos caminos de la felicidad, por restregarme en la cara la ley del suministro abundante.

Eternamente agradecida. 


6 de noviembre de 2020

Todo sobre mi padre


A menudo todo lo que creemos, es mentira. Es la ilusión de nuestra mente racional. Son la explicaciones de que a la mano tiene la mente analítica. Si nos duele la panza es porque comimos algo en mal estado, o nos dimos un atracón, o el "estrés". Si nos duele la cabeza es la contaminación auditiva, el cabello atado, o las benditas flexiones de brazo. Siempre sabemos lo que nos pasa, nos acontece, nos sucede, nos agobia pero "casual" seguimos iguales. Si analizas tus repetidos patrones, tienes que sospechar. Algo no es como crees, algo debe funcionar por lo menos diferente. Y la vida que se brinda a tus pies es la que opera distinto. Nada, absolutamente NADA sabemos de nosotros sino nos permitimos al menos, sospechar de nuestras verdades. Tu mente racional, ignora completamente, el caudal de información que la mente subconsciente maneja. Se distrae con cosas externas, mientras la gran operadora de tus acontecimientos más importantes hace de las suyas. Nunca actúa en nuestra contra, incluso cuando así lo sentimos. Ella no juzga, no interpreta, no siente; sólo se maneja en términos de supervivencia en relación directa con los recursos que tiene.
A menudo creemos que la vida de adulto está marcada por situaciones con nuestros padres, y la mujeres muchas veces, señalan a la madre. Viven en sus cabezas ese conflicto y lo trasladan a sus vidas amorosas, a sus relaciones interpersonales y a su relación íntima y personal consigo mismas. Huyen de ser la madre que tuvieron. Corren lejos. Hacen lo contrario. Desaparecen cualquier parecido. Y terminan haciendo lo mismo. Por que ellas son sus madres.
Pero otra veces, te sientes identificada con tu madre, y dices "soy una calco", vivo sus mismas experiencias, y hasta observo la vida con sus mismos cristales; y crees que algunas experiencias tienen que ver con un modo de reparar sus dolores, y un día sin más, wow! despiertas y dices TODO ERA SOBRE MI PADRE.
Así me ocurrió.
Yo creí mucho tiempo que había tenido una historia "de amor" ( es verdad de desamor) tóxica porque estaba reparando y/o repitiendo situaciones de sumisión y toxicidad de mi árbol vividas por el linaje materno/ femenino.  
Sin embargo, un buen día me vi al espejo, vi el rostro de mi padre, y me llene de asombro al darme cuenta que yo soy mi papá. 
Mi vida es la de mi papá. Por información transgeneracional y fechas exactas soy doble de mi madre por fecha de concepción, y por error administrativo soy doble a 9 meses de mi padre. La primera afinidad es mucho más profunda que la segunda; pero es la que influencia mi vida. YO SOY MI PADRE. 
En aquellos momentos de trastorno emocional, me vincule con un abusivo totalitario no como parte del honrar a los ancestros abusados, sino como castigo. 
Me sentí culpable de no poder salvar a mi papá en su cáncer de células plasmáticas, yo no era médico, ni dios, pero igual como hija quería salvar a mi papá, que de alguna forma era salvarme a mí porque yo no quería perderlo, no quería afrontar la orfandad prevista. 
Me castigué a través de una relación de mierda, porque subconscientemente NO PUEDE rescatar a mi papá del dolor. Ni siquiera las medicinas que solicite desde México a la India para que lleguen a Argentina, supieron darle un alivio porque la aduana las detuvo y cuando las liberaron, papá ya se había liberado solo del flagelo que sentía. Todo era demasiado tarde.
Y empezó el castigo. Pareja de mierda. Robos. Asaltos. Estrés. Estuve a punto de colapsar y generar una enfermedad autoinmune. Pude salir de ahí porque a mi favor no tenía el virus del amor romántico. Porque tenía lapsos de tiempo en los que me decía ¿Qué hago acá? y por mi afinidad a las terapias decidí tomar terapia y en 3 sesiones, terminó el martirio que escogí vivir por un 18 meses. 
Así opera tu subconsciente. Crees que eres uno pero eres otro. Crees que haces esto por esto y es por aquello. 
¿Para qué te cuento esto? Para que tomes conciencia de que es necesario "cuestionarnos" las creencias, los pensamientos, incluso "sospechar" de su aparente verdad. Nada de lo que pensamos es VERDAD, porque todo está sometido a los filtros de la biología que determinan "lo que es verdad de lo que no lo es" pero es un mirada absolutamente corrompida por el sistema orgánico que tenemos. 
Saber que todo es sobre mi padre, me permitió perdonarme y regresar a mi eje. Me permitió comprender el dolor de la pérdida, la resistencia al cambio,  la soledad a la que nos enfrentamos en la adultez y la intricadas complicaciones mentales que nos hacemos porque creer que la vida debe ser como decimos o como soñamos. Dejé de castigarme por mi impotencia al cabo de muchos años, porque de pareja, pase a otros modos más sofisticados como abuso laboral, permiso para que me chinguen por miedo, incumplimientos de contrato, suspensión intempestiva de honorarios, pagos en destiempo, deudas. 
Ahora lo puedo observar con lejanía y paz. Ni odio al ex, ni a los que me persiguieron  o los que se quedaron con mi dinero. Lo que no significa que volvería a tener un vínculo con ellos. Puesto que el depredador será siempre depredador para la mente arcaica aunque tenga dentadura de plástico. 
Puedo observar como una amor desesperado me llevo a vivir un calvario, y la creencia profunda detrás de que "si mi papá me dió la vida, yo tengo que darle la vida".
Los papás en general siempre buscan evitarnos el dolor. Prefieren joderse, callarse, simular, interpretar personajes que no son para que no suframos. Y bueno, al rato, siendo adultos hacemos lo mismo y cuando no lo logramos, castigo.
Así funcionan las mentes erradas. Desconectadas de la verdad absoluta del amor que somos. Sintiendo miedo y procurándonos castigos.
Muchas veces tus emociones no tienen la causa que crees. Indaga. Reflexiona. Háblate. Y escucha el mensaje de lo divino que siempre está susurrando el camino bello, sereno y justo; al cuál la mayoría de las veces nos negamos a andar.




25 de agosto de 2020

¿Qué generas en tu vida?


Lo único que generas en tu vida, es lo que puedes generar. No generas lo que quieres, sino lo que puedes.Generar se trata de un PODER. Pero, por favor, amarra a tu ego, no se trata de un PODER de acción, de esos que dicen "yo puedo todo lo que me propongo," WOW! FELICIDADES! Ahora, checa mejor, que pasa con lo que no te propones, porque "poder EN LO QUE NOS PROPONEMOS"cualquiera puede, dado que hay un intención y una información. Es decir, lo que te propones lo logras, no sólo porque lo declaras, sino porque tienes programas subconscientes destinados a pensar de esa manera, a activar filtros perceptivos de interés hacia esa dirección. Entonces, regresaré al inicio, ¿Que generas en tu vida? Lo que tienes. Lo que hay dentro de ti. Lo que tus padres y ancestros inocularon a la hora de concebirte.No puedes GENERAR lo que has venido generando, sino tienes ese combustible.Y esto es merecedor de entendimiento profundo, puesto que la gente a menudo se castiga y doblega porque piensa, si la vida se trata de mí, ¿como carajos cree esta mierda? Parecería absurdo que la realidad creada por los pensamientos y los sentimientos, la usemos para manifestar jodidas realidades. Pero, acaso somos ¿zombies?

Generas desde tu mente subconsciente. Es decir, desde un lago profundo y oscuro de información que no conoces, ni tienes acceso. Tu mente racional puede hacerte creer que CREAS desde tu elección LÓGICA pero CALMA, la mente social NO ELIGE, sólo administra la información que el monstruo de las aguas densas permite emerger. Por eso, a veces te encuentras repitiendo situaciones dolorosas, tu ego te castiga y recuerda: Te lo dije! Te avise! No me escuchaste!...pero no estás eligiendo MAL, NUNCA, estás escogiendo la vida que puedes CREAR con el material que te heredaron y compraste para ESO.

Para "GENERAR" otras experiencias, necesitas BORRAR la programación que traes, pero antes debes saber cuál es tu equipaje. 

Cuando por fin comprendes esto, dejas de odiarte y juzgarte como un enemigo. Dejas de tener esa bronca de "cómo puede ser que me genere esto en mi vida?" y ya no dirás como un loro barranquero "me generé" porque entenderás que más que generarte, estás viviendo en sintonía con lo que eres. 

No atraemos lo que queremos sino lo que somos, y somos es más que el instante de auto-conocimiento que tenemos. Saber que NO SABEMOS nada, es liberador. Dejas el control y permites vivir lo que haya en tu vida, desde un espacio de paz, que te lleva a la CREACIÓN.

Cuando te sumerges en el YO puedo con esto, con aquello y lo demás, sólo fabricas. Cuando te das cuenta que no tienes un puto control sobre nada; CREAS.

Fabricar viene del EGO, de ese hacedor patético que pretende DAR al mundo lo que no se puede dar así mimos.

CREAR viene del ALMA PURA, despabilándose, entrando en contacto consigo misma.


31 de julio de 2020

¿Cómo tu nombre afecta tus elecciones?


A todos nos han regalado un nombre al nacer, una voz que obedecemos cuál mascota, que vamos internalizando, e identificándonos con él sin cuestionar las trampas que pueden existir detrás de tan noble obsequio. 
El nombre nos separa e individualiza, ya no soy común a mi madre, soy una entidad propia, que hace referencia a la pertenencia de un árbol, porque además del nombre de pila, también nos sellan con el nombre de la familia a la que pertenecemos, en la mayoría de los casos haciendo referencia al linaje paterno.
Cuando tenía unos 5 años, me perdí en el pueblo de mi abuela, y unos vecinos me preguntaron ¿De quién sos? - haciendo referencia al árbol, a la pertenencia de la rama familiar; y yo respondí con inocencia y pura sabiduría de " mi mamá y de mi papá"... y ahora estudiando genealogía advierto que nada más acertado podría haber respondido... es que nuestro nombre NUNCA JAMÁS escapa a las proyecciones e identificaciones de ellos...  Trae impreso los códigos que se valoraron a la hora de elegirlos...  Hay familias que exigen que los primogénitos lleven el nombre de sus abuelos o abuelas.. así aparecen variante según el sexo de los niños, y mujeres podrían portar nombres masculinos con rasgos femeninos como las  Carlas, Carlotas, Carolina, Lola... y ¿Cómo vivirán estas mujeres su lado femenino siendo nombradas en masculino?... Los hijos varones nombrados como el padre del padre... ¿Serán visto como hijos o como  autoridad ?.... ¿Qué decir cuando llevamos el nombre de un amor secreto de mamá? ¿Cómo afectará eso en nuestro vínculo? ... y si nos ponen el nombre de algún olvidado y sacrificado ancestro... ¿Qué injerencia tendrá en nuestras vidas?
A veces la repetición en el seno familiar es sólo de sílabas... SAndra... SAmuel... TereSA... parecen remitir a nombres diferentes pero observando veremos un exceso de SA que puede hacer referencia a un antepasado que busca por fuerza inconsciente manifestarse, hacerse visible... quizás pueda ser un excluido... un no reconocido... un dolor atrapado en el silencio que generaciones posteriores pronunciará... 
Nuestro nombre está lleno de implicancias que tenemos derecho a conocer, y cuando estas son abrumadoras, podemos elegir cambiarlo... haciendo un ritual mágico, como dice Don Miguel Ruiz, en un acto de muerte simbólica: matar al demonio que contiene esa carga y nacer al ser que queremos ser.
Interesante verdad?
Estas simples y cotidianas referencias son las que cargan nuestra vida presente de pasado. Cuando somos Terapeutas Transgeneracionales nos convertimos en detectives buscando en el árbol familiar las respuestas a los patrones repetitivos de nuestros consultantes. 
En Agosto estaré dando la formación, diplomado, certificación de Terapeuta Transgeneracional, aún puede apuntarte, son 4 clases on line a tiempo real de 150 minutos de duración, más la recepción de información por escrito en documentos PDF. Inversión $2,800.- aplican meses sin intereses con tarjeta.