9 de noviembre de 2016

Conflicto de no merecimiento



Si le preguntase a un grupo de persona de forma sorpresiva ¿Crees merecer todo lo bueno? automáticamente responderían  "SI" y sin embargo, si ahondaría en su vida podría observar con certeza que viven en una postura de no merecimiento gestionada por la familia, la sociedad y la religión. Para los occidentales que han nacido dentro de la estructura judeocristiana, de modo ortodoxo, o  simplemente tocando de oído, merecer es un imposible que va unido a la culpa. La sociedad en su gran mayoría sostiene una emblema de no merecimiento. Creemos que creemos que "merecemos lo mejor" pero ¿Cómo está tu vida? 
Frases cómo "Es demasiado para mí", " No estoy a la altura", " Si, pero..." " Para que te molestaste"..."No era necesario"..." Es sólo el maquillaje"... " Es mi estilista"..." Debe ser que me quieres"... marcan la tendencia social en boga... No nos sentimos merecedores, en todo caso nos sentimos con derecho a recompensas por nuestra pulcritud, bondad y buena conducta.

19 de octubre de 2016

23688


 23688 ni uno más ni uno menos.
 Es el número que corresponde a los genes que los seres humanos tenemos.
 Cuando se comenzó en los 90 el estudio del GENOMA HUMANO se especulaba que por lo menos deberíamos tener unos 140000. 
Nuestro cuerpo fabrica unas 100000 proteínas, y utiliza unas 40000 más para regular a las primeras. Por lo tanto a cada proteína debería corresponderle un GEN para que la historia del determinismo genético, inaugurado en los años 70 tuviera sentido. 
Pero el asombro de los investigadores en el año 2003 fue impactante, tenemos menos genes que una mosca de agua.  Y entonces ¿Cómo podemos mantener la estructura compleja del cuerpo humano?
Todo nuestro cuerpo es una fábrica de proteínas, ellas son la expresión de la vida. 
Elastina, tiroxina, colágeno, anticuerpos, queratina, hemoglobina, lipasas, actina, por nombrar algunas son proteínas de propia fabricación. Constituyen la materia prima para construir nuestra anatomía, y llevar a cabo las funciones e interacciones de la fisiología.


23688 son escasos genes para semejante producción.... entonces ¿como lo hacemos?
Sucede que tu organismo es tan maravilloso, que los 23688 trabajan en equipo, en cooperación sistemática los unos con los otros trabajan para producir las diferentes proteínas de las que dependemos para vivir. 
Son como una guirnalda navideña; un grupo de luces se encienden, otro se apaga, y todo ocurre en una perfecta coherencia energética. 
Con 23688 genios de éstos, ya queda científicamente comprobado que lo genético heredado no nos determina.  No existe un gen para el alcoholismo, ni para el déficit de atención, por ejemplo.
 No son ellos, es nuestra conciencia ( creencias, pensamientos, programas heredados) la que nos lleva a un lugar en nuestra historia. 
Imagina... 23688 soldados produciendo una armonía tal que permite crear lo que nos sostiene... Y tú no puedes trabajar en equilibrio con tu compañero de trabajo...
Para pensar..... verdad?






17 de octubre de 2016

Desenmascarando al miedo


Cuando suelo pregunta ¿Cuál es tu miedo? muchos responden YO NO TENGO MIEDO, NO TEMO A NADA, YA NO SÉ LO QUE ES EL MIEDO. Y pocos pueden reconocerlo. El primer grupo habita en la nebulosa del desconocimiento personal, la que puede aparentemente librarlos de conmociones y conflictos emocionales, pero a la larga la nube se disipa y caerán al pavimento de la realidad. Los segundos están en materia para poder transformarlo en amor.
Todo - lo sepas o no - tenemos miedo. Hay miedos que viven en el consciente de los que podemos hablar a boca plena o en la intimidad, y muchos que se hospedan en nuestro cuarto oscuro llamado inconsciente. 
Tenemos miedo a la muerte - a la propia o a la de un ser querido; a las pérdidas, a la vejez, a quedarnos sin empleo, a que nos sean infieles, a que nos dejen de amar, a no poder por nosotros mismos, a la esclavitud del destino, a la mala suerte, a un ataque terrorista, a una manipulación, a las mentiras de la pareja, a que nos decepcionen, a que los clientes no nos elijan, a que se nos rechace, a vivir injusticias, a un huracán, a que un perro nos muerda, a la gente de la calle, a pasar hambre, a tener una enfermedad, a que se rompa el auto, a que el despertador no suene, a encontrarnos con alguien que no queremos, a confrontar situaciones dolorosas, a las peleas, et.... 
El miedo como sustancia química que es en su génesis, tiene como propósito protegernos, y es una herramienta fundamental cuando la causa de peligro es real, pero esta herramienta la podemos activar sin que exista ese conflicto, sólo a mirando el pasado, y fabricando un presente temeroso sin real causa.

10 de octubre de 2016

¿Amas a tu prójimo como a tí mismo? Uff pobrecito!!!


Imaginemos un planisferio gigante, a la cuenta de tres y con los ojos cerrados, apoyamos en un lugar cualquiera, al azar - si es que existe-  el dedo índice. ¿Qué lugar del mundo fue elegido? No importa. Cualquiera da exactamente lo mismo. Por que independientemente del idioma, la moneda, la política, en todos la violencia, la locura, el asecho, el miedo se encuentran presentes. La ciencia y la tecnología evolucionan y la humanidad también, pero hacia un agujero de enojo, apego y toxicidad. 
En mayor o menor escala el mundo es lo mismo. Cansancio, hambre, pobreza, destrucción, desesperanza, odio, envidia, abuso. El estado de ánimo del planeta es de resentimiento y resignación. Y la postura es resistir y aguantar. Aguantar hasta que las cosas cambien, aguantar hasta que el otro se comporte como quiere, aguantar hasta que los demás decidan cambiar, aguantar hasta que nos paguen, aguantar hasta que el divorcio sea la última posibilidad, aguantar hasta que nadie se de cuenta. Aguantar. Respirar más o menos profundo, y aguantar. Sonreír y aguantar. Hasta que un día ya no podemos más y explotamos. Y explotan las historias, las trompadas, las palabras, los recuerdos, las bombas, los gritos. Y luego el silencio. El disimulo. El olvido. El tiempo; para que todo otra vez se reorganice para volver con el mismo escenario. Aguantar, explotar, callar, olvidar y re-armarnos. Y en esta secuencia viciosa y absurda en la que nos encontramos inmersos como sociedad; como familias e individuos transcurrimos la vida como si esa fuese la única opción, tal vez porque es la que nos enseñaron y hemos aprendido.



Pensando en la doctrina budista y las enseñanzas de Jesús; algo me hizo click por dentro. Un botón me saltó intempestivamente y me puse a reflexionar en una frase recurrente "Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos". Y creo que ahí está el nudo que obstaculiza el crecimiento personal y espiritual de la humanidad. Habría que agregar "Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Después de haber aprendido a amarnos" ¿Por qué si no sabes amarte cómo amarás al otro? ¿Acaso no será que lo que le haces al otro es exactamente lo que te haces a ti mismo? Si tu amor es tóxico, ¿ por qué creerías que podrías amar a tus hijos de otra manera? ¿O relacionarte con tu pareja desde un lugar de equilibrio?
Ahora lo puedo ver claramente. La falta de amor propio es la causa de tanta barbarie. Por que quién se ama no daña... recuerdo que alguna vez lo escribí en este mismo blog ... y quién daña no se ama... se defiende, y para ello ataca o huye... Si amor propio somos fieras heridas buscando defendernos de cualquiera que pueda eventualmente dañarnos; y por ello primero atacamos.
Tal vez el mundo si cumple con la doctrina de amar al otro como así mismo, sólo que olvidó que la forma de relacionarse consigo misma es nefasta, arbitraria y repleta de apegos que estorban.
¿Será que la forma de amarnos, la que hemos aprendido es abusiva? Yo creo que sí. Nos han enseñado a amarnos con reserva; digo "nos han enseñado", y me refiero sólo al ejemplo que nuestros mayores nos han proporcionado con sus acciones; pocos han tenido la fortuna de recibir una instrucción clara sobre el amor personal.  Y esos guardaditos están en relación con la creencia que siempre entre el otro y yo, debemos elegir al otro, porque de lo contrario seríamos muy egoístas - sentido estrictamente coloquial- miserables, mezquinos, malos, muy malos.

19 de septiembre de 2016

Condiciones



Después de verte hoy; recordé que tenemos una cita. Urge llegar a ese momento. Aspirar a lo único probable. Conectar con el único tiempo posible que es el presente. Tenemos en la agenda una falla en el recordatorio de este plan magistral, una cita con la vida. Sin embargo, pocos llegan a ella, se hace tarde porque vivimos en el pasado, o demasiado ilógico porque vivimos en el futuro. 
Desconectados van corazón, cabeza y cuerpo por rutas paralelas de desordenados sentidos. Dificultando la conexión a tierra. Y pasan los años como aves de rapiña sobre toda la humanidad oxidada de creencias prehistóricas que condicionan el tesoro de la felicidad a supuestos tan inalcanzables como la perfección y la eternidad en un paraíso de transitoriedad. 
¿Qué te hace falta para ser feliz? ¿Qué condiciones tienes? ¿Adelgazar? ¿Conseguir una pareja? ¿Comprar una casa? ¿Tener un auto de alta gama? ¿Que tus padres cambien de razonamiento? ¿Aumento en tu salario? ¿Que los hijos sean plenos y sanos? ¿Que tu club favorito gane un campeonato? ¿Obtener fama? ¿Ser político? ¿Viajar? ¿Comprar? ¿Cuáles son tus condiciones? ¿De dónde aprendiste a condicionarte el derecho personal de ser y estar feliz? ¿Quién te dijo que de eso se trata vivir? ¿Mamá? ¿Papá? ¿Abuelos? ¿Ellos son felices? ¿Y si no lo son ... por qué les crees? ¿Que experiencia te trasmite la ausencia de la felicidad en sus vidas a merced de tantas condiciones?
¿Para qué condicionar la llegada de la felicidad? Será tal vez que provoca miedo acceder a ella sin reportar una incapacidad, que aún sigas creyendo que lo bueno debe llegar con sufrimiento...
... y si... el tiempo no alcanza ....y si nunca llegas a lograrlo ....a juntar cada uno de esos pequeños trofeos que pones como requisitos para erguirte FELIZ....¿?...
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No necesitas nada de eso... ninguno de esos objetivos por los que cada mañana te pones de pie son indispensables para hoy no auto- declararte FELIZ...  ya están dadas todas las condiciones para que vociferes tu completud vital... respiras... respiras... te metes adentro de tu casa... y sales al mundo...respiras... dios te proveyó de oxígeno suficiente para que tomes conciencia de este instante... 
Inspira... has llegado... espiras.... estás en casa...
Sólo en el presente desaparecen los miedos... y puedes estar vivo....




14 de septiembre de 2016

Hoy hace 46 años


Hace cuarenta y seis años me abría a la vida.
Después del encuentro de un espermatozoide y un óvulo...
...después de sus largas disertaciones, de sus acuerdos, del intercambio de  información, ...después de la aportación de la dote de 33 cromosomas por parte de cada quién...
...  después de que todo un sistema social familiar lo decidiera; ...en vísperas de la primavera...en horas de luto del pasado...
... después de que los portadores de esas células coincidieran;...
... después del olvido, después de la renuncia...de la mala suerte... de la inocencia perdida.. de la injusticia...
YO dejaba de ser sólo espíritu eterno para adquirir un alma y una forma finita y constreñida en la existencia de una geografía desconocida llamada hembra; mujer, madre...

Adquiría un nueva entidad. Una categoría humana. Mi primer etiqueta. 
Me enraizaba como un minúsculo huevo humano en los recónditos espacios materno y navegaba como un polizón en busca de la tierra prometida...el útero ... 
... que como una mano bondadosa me recibió en mi caída libre y de espaldas, dando sentido a la confianza primera.

Por telepatía cósmica; las voces de todos mis antepasados llegaban en caudales de grandes murmullos hasta mí;  a la vez que las memorias de ese órgano- casa me narraba las historias de otros huevos. Vivencia de inquilinos. Vivencias de vecinos. Experiencias de otras vidas que se habían dado camino a la existencia en otros espacios de tiempo; con otros personajes. 

Así me  adentraba como la tinta que se escurre  en un papel secante, a una historia singular, ajena y a la vez propia de una familia que gestionó la fertilidad para que yo aceptara  llegar a cumplir una misión; la que ellos no habían podido alcanzar...

Como una esponja absorbía todo el contenido del exterior y lo incorporaba como propio, como si estuviera por irme de viaje y  preparaba la mochila con recursos útiles para la próxima escena.






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