3 de diciembre de 2022

Más tiempo para hacer menos cosas

 Me he dado cuenta, que a medida que transcurren los días hacemos menos cosas. Queremos más tiempo, la fantasía del día de 48 horas, sin tomar conciencia que como humanidad nos hemos subido a un carrusel de feroz velocidad que nos impulsa a la producción artificial de nuestra propia existencia.

Con un ritmo alocado, vertiginoso, montados en la urgencia de lo que menos importa, nos dejamos ir como si el reloj no marcase las horas.

Más tiempo!, más tiempo!, más tiempo! ¿Para qué? Para dejar de hacer cosas. 

Quiero que me comprendas, porque adrede no me estoy explicando, "fabricamos cosas para hacer" pero dejamos "de hacer cosas importantes".

El tiempo ahora es de video que expresan en segundos la intención porque el minuto es un siglo y nadie tiene paciencia para eso.

Es la era de los telegramas de Twitter, de los "hechos" de Instagram, de los consejos compulsivos de los anuncios publicitarios, de los retos gratuitos que te informan de lo que no sabes -que ya eres consciente- y te cobran por mostrarte la llave de tu éxito y te recriminan tu "amor por el fracaso" sino tienes U$$100 para comprar la solución en el momento.

Es la furia proyectada de miles que creen que tienen algo que decir "sobre los otros" y dueños de una verdad inexistente te venden "la triste realidad de tu fracaso personal fuente de inspiración en tu falta de agallas." 

Es la muerte del escritor y el nacimiento del copy de contenido. Sin juegos amatorios. Tres líneas para tironear tu atención y "amonos!."

Es el período de la infancia grotesca con muecas y estrellitas de colores, ofreciendo variedad y servicios.

Reels, memes, frases que se imponen "Como cuando"....

Es la hora de la pérdida de voluntad.

Pasa el tiempo y lo que había alcanzado su sabiduría se extravía en el surgimiento infantil y adolescente de un comunicación que no comunica, imparte información vacía, promete falsas realidades, culpa, domina y castiga. Y el que no se sube a esta montaña rusa de NADA, pierde. 

Y así vamos perdiendo.

Ya no hay tiempo para escribir largo y tendido, faltan lectores que junto a una taza de té o café sonrían detrás de una pantalla.

Ya no hay tiempo para pensar y respirar profundo, falta silencio hay demasiado ruido interior.

Ya no hay tiempo para caminar, reír sin motivo, faltan cómplices.

Ya no hay lo que había. Ni habrá lo que hay, todo está pasando demasiado rápido.

A media que nos vamos volviendo "tecno", no vamos perdiendo y alejando de lo humano.

Brindo por los escritores que escriben para ser leídos y por los 2 0 3 que me regalaran vida al leer este texto.

Gracias por eso!

Namasté


 

28 de noviembre de 2022

Ho´oponopono



¿Has escuchado alguna vez hablar de Ho’oponopono? Refiere a una tradición hawaiana de resolución de conflictos que en la actualidad se practica como un arte de auto identidad para borrar memorias dolorosas. Las memorias son información que recibimos del inconsciente colectivo de la humanidad, de la sociedad en la que nacimos, del género al que pertenecemos, y del árbol familiar. Todas aquellas situaciones que todos estos han vivido y resultado frustrante, temerosas, o han puesto en riesgo su vida son heredadas como recursos de supervivencia, es decir, para mantenernos vivos; para que sepamos como actuar, que hacer, que omitir. Las memorias son el bagaje de nuestra mente subconsciente que es la que comanda la vida tal cual observamos a través de los ojos del cuerpo y de la mente racional.

Tienen emociones que a menudo generan boicot en nuestros sueños, postergación, conflictos en las relaciones amorosas. Los principales sentimientos que portan son el miedo y el no merecimiento que se presentan en la realidad a través de situaciones que se repiten una y otra vez, una y otra vez. Pensamientos recurrentes, experiencias que regresan desde el pasado con más fuerza. Entiendes de lo que hablo, ¿verdad? ¿Cuáles son esas situaciones que en tu vida van, vienen, y se quedan? ¿Problemas de sobrepeso? ¿Mala suerte en el amor? ¿Inestabilidad económica? ¿Enfermedades? ¿Pésima relación con tus padres? O ¿Tus hijos? O ¿Tus suegros? 
¿Te das cuenta que cuando se presentan los “problemas” siempre estás presente? ¿Qué querrá decir eso? ¿Casualidad? O ¿Mensaje? 
Si haces una lista de lo que te conflictúa, y la lees a conciencia, descubrirás que siempre es lo mismo lo que te desestabiliza, que cambia de escenarios y personajes, pero siempre es el mismo tema. 
Puede que sea escasez y lo vivencias como “en el trabajo no me dan el lugar que me corresponde” “mi pareja no me dedica tiempo” “cuando tengo dinero me lo gasto enseguida” “ La dieta no me funciona” “Mis hijos nunca me hacen caso de lo que les digo” “ Siempre me toca lo que mis hermanos no hacen” .Lee bien parecen diferentes cosas, y sin embargo, es la misma con diferente caras. Esta experiencia de “escasez” habla de que tienes una memoria, que no importa de dónde viene, si es de tu infancia, tu gestación, tu concepción, herencia ancestral o cualquier otra; lo que interesa es que esa memoria tiñe tu realidad con su perfume de “falta algo” “me resulta insuficiente” “soy insuficiente” “no puedo” “no tengo” y te lleva a vivir en la dimensión de lo emocional: sufrimiento, miedo, inseguridad. Si observas lo que se repite, como carrusel, es una memoria, que se viste de mensajero para notificarte “por aquí no quieres seguir el camino”. 

Escúchala. Y en lugar de resistirla o negarla, abrázala ¿Cómo? Hay muchas técnicas para ello, hoy vamos a dejarte las cuatro palabras maravillosas de uno de los tantos recursos de ho'oponopono auto-identidad: Perdóname por favor, lo siento, gracias, te amo

Esas palabras son de alta frecuencia energética y te llevaran con la sola repetición, constante y continua a un estado de paz.  Las puedes decir en ese orden, o en otro, incluso puedes escoger solo alguna de ellas y no recitar las 4. Son como mantras que, al decirlos renuncias al espacio y tiempo, por lo que llevas a tu mente a un estado de presente absoluto, donde aquellas sensaciones incomodas no tienen cabidas. Cuando llegue algo que te resulte doloroso, cuando veas en la calle algo que te inquiete, practica este mantra, y hallarás una profunda plenitud.

Si quieres profundizar en el tema, te invito a vivir

"CORTANDO LAZOS ENERGÉTICOS CON HO’ OPONOPONO & TAPPING"

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Recuerda que la practica hace al maestro. Puedes practicarlo en cualquier ocasión. Con el tiempo verás que las cosas han cambiado, porque tu ya no eres la misma.

Chuchi Gonzalez



14 de noviembre de 2022

10 cosas que nunca debes decirles a tus padres

"Cuando los hijos se convierten en jueces se sus padres,
 la vida se convierte en verdugos de esos hijos"

Si quieres vivir plena y feliz, deberás tomar la decisión de ser una mujer libre, y cuando digo LIBRE me refiero a todas las áreas de tu vida. Hablo del desapego, de soltar la aprobación o la necesidad de reconocimiento de las personas.

 De dejar de hacer, decir y actuar para quedar bien con los otros, para ser querida, o admira.

De las primeras personas que debes aprender a desapegarte es de tus padres.

Mamá y papá siempre estarán ahí recordándote que eres su niña; algunos con sobre exigencias, otros con sobreprotección, y en algún punto cualquiera de esas dos conductas son invasivas y tóxicas; por lo que tendrás que reeducar la relación con ellos para que haya respeto de ti hacia quienes te dieron el legado de la vida, un privilegio maravilloso y de ellos para entender que eres su hija pero ya dejaste de ser su niñita.

ATENCIÓN Y PON LÍMITES

Si quieres entonces convertirte en una mujer hecha y derecha NUNCA debes decirles a tus padres: 

  1. SI cuando quieres decir NO 
  2. Hacer una encuesta sobre asuntos privados de tu vida. ¿Me caso? ¿Me divorcio? ¿Cambio de empleo? Ellos responderán desde sus creencias, y tú vives la vida desde las tuyas, por lo tanto hazte cargo de tus propias decisiones. Una cosa es comentar y esperar un opinión, otra es recurrir a ellos para que te “digan lo que TIENES QUE hacer."
  3. Mentirles acerca de tus preferencias, ellos quieren lo mejor para ti, pero siempre eres la persona que debe elegir sobre su vida. 
  4.  Reclamarles por lo que no tienes; eso te coloca en el papel de una niña inmadura, ellos con sus aciertos y errores siempre actuaron en relación a sus posibilidades, aun cuando no haya sido satisfactorio para ti. 
  5. Que tus suegros o los padres de tu pareja son mejores que ellos. Las personas son simplemente diferentes. Las comparaciones odiosas.
  6. Que todo está bien cuando todo está mal. No es bueno vender la imagen ideal porque te engañas, engañas a otros y te quitas la posibilidad de que te apoyen.
  7.  No pedí nacer, hay muchas teorías que corroboran que nuestro nacimiento no es resultado del acto sexual, sino de una inteligencia inconsciente familiar, que si nacemos es para cumplir una misión en nuestra familia, y que escogemos a los padres. Que ellos son las personas que nos ayudaran a trascender las experiencias que vinimos a fortalecer en este plano. Pero si nada de esto te convence, tampoco lo digas. Porque aun cuando conscientemente no hayas pedido nacer, estás acá y la vida es una paseo maravilloso, poderoso, transformador y digno de ser vivido. Si estás vivo es una bendición.
  8. Quejarte por lo que no hicieron con sus vidas. Sé empática y mira lo que estás haciendo con la tuya. ¿Tienes la vida añorada? Si la respuesta es NO ¿Entonces con qué derechos señalas la paja en el ojo ajeno? Si la respuesta es SI, seguramente nunca ha pasado por tu cabeza indagar a tus padres por lo que no fueron capaces o no quisieron hacer.
  9.  Que no vas a perdonarlos. El perdón no es un beneficio para ellos. Es una  declaración personal de liberación. El dolor del pasado está ahí. SUELTALO.
  10. Que los amas porque son tus padres. No los ames por una etiqueta, ¿Si no fuesen tus padres igual los amarías? Ámalos porque sientes el amor hacia ellos correr por tus venas. El amor es una libertad. No una obligación.

        




sI




13 de noviembre de 2022

¿Fabricar o crear? ¿Es lo mismo?

A la hora de tener relaciones ¿creas o fabricas? Quizás puede parecerte sinónimos o una pregunta un poco ventajosa, lo cierto es que entre ambas palabras hay un abismo de efectos muy diferentes.

Cuando fabricamos relaciones, debes saber que NUNCA son sanas, dado que son vínculo generados desde la carencia o necesidad, más propiamente desde el miedo. ¿Miedo? Si, miedo a estar solas, a no ser madres, a no tener pareja, a envejecer, a ser rechazada, al abandono. Es cuando buscamos afuera lo que no encontramos dentro de nosotras mismas y por lo tanto nos jugamos al mejor postor.

 En estos casos “fabricamos” aquellos que creemos necesitar y por lo tanto, nos disponemos a pagar altos precios emocionales.

En estas circunstancias, tenemos un escenario emocional de dependencia, jerarquía, temor, en la que somos capaces de aceptar cosas en contra de nuestros valores o principios con tal de obtener eso que anhelamos: compañía, sexo, seguridad, amor, comprensión, status, matrimonio, “armonía”; alegría. Aunque nos llevemos bien con ese otro, no son relaciones sanas, por cuanto nos auto sometemos a expensas de que la persona elegida y proveedora de eso que nos urge obtener no salga corriendo en la primera discusión. Y cuando negamos lo que somos, siempre terminamos sufriendo, nos encerramos en una cárcel de cristal llamada zona de confort, y el ser que somos agoniza.

Cuando en su lugar somos capaces de CREAR, es cuando nos compartimos con el otro y los otros desde un lugar de abundancia, de lo que verdaderamente somos, un espacio íntimo y sagrado de amor personal que se potencia al formar pareja. En este ámbito todo lo que creamos es saludable, es bueno para nosotras, y para el mundo. Llegar a esta capacidad implica estar dispuesta a renunciar a muchas cosas que al principio parece como imposible, puesto que estamos acostumbradas a actuar en contrario.

TIPS PARA CREAR UNA RELACION SANA

1)    Renuncia a la idea de que en el exterior está la causa de tu felicidad. Si no eres capaz de renunciar a esta creencia errónea NUNCA PODRÁS CREAR, siempre serás la sierva de las fabricaciones de otro. Tu felicidad está en tu interior, lo has escuchado mil veces, pero insistes en creer que si haces una dieta, si tiene un empleo, o si tu pareja te presta más atención, serás inmensamente feliz, es una fantasía, solo puedes ser feliz si en tu interior te das el permiso de serlo. La felicidad es tu patrimonio y tu responsabilidad.

2)     Asume la responsabilidad de tu vida, no dejes en manos de las otras personas lo que te compete a ti. No compres la idea de que tus hijos, tu pareja, tus padres o la vida deben darte, nadie te debe nada. Tu tienes que tomar la vida en tus manos y guiarte con el corazón. Responsabilizarte es hacerte cargo de tus elecciones. Si alguna vez te has equivocado, practica borrón y cuenta nueva.

3)   Perdona tus errores, no los tengas en mente todo el tiempo, porque lo único que haces es castigarte. Vives en el autocastigo como una forma de purgar viejas cuentas, errores que nadie recuerda más que tu. Y sigues haciendo eso, vives el presente en un tiempo inexistente que es el pasado. Sea lo que sea que hayas hecho perdónate, incluso cuando creas que es terrible, perdónate. Castigarte no borra el pasado, pero si condena tu presente.  

     No supongas, no des por hecho lo que el otro o los otros piensan, cuando lo haces se genera un vicio o un ruido en la conversación y en estos casos siempre alguien es víctima y el otro victimario. Indaga sobre tu escucha, no presupongas, no quieras adivinar ni el pensamiento ni el accionar ni las emociones ajenas, ¡mejor si tienes esos poderes ponte una consulta adivinatoria!

4)     Suelta el papel de víctima, lo que te permitirá soltar las cosas que no funcionan, la vida a menudo no es tan justa como lo deseamos y aún así tiene una finalidad, aprende a vivir con eso sin sentirte víctima de la circunstancia porque aún con todo adverso tienes muchos motivos para sonreír.


 

12 de noviembre de 2022

RELACIONES SANTAS

 

  Te invito a que reflexiones por unos minutos!!!

¿Alguna vez has pensado por qué sufrimos tanto a lo largo de la vida? Quizás en este momento puedes sentir “No es tanto” porque tal vez ya pasó la fuente que activa tu padecimiento, pero cuando se activa otra vez, de nuevo saltas a la acción de la desesperanza, de la injusticia, del reproche.

Has pensado ¿Por qué a mí? Y has justificado “Yo he sido buena, honesta, trabajadora, solidaria” y así vives en un sinfín de preguntas y excusas para poder comprender porque las cosas salen mal.

Lo cierto es que todos los seres humanos sufrimos porque nuestro EGO nos ha enseñado a eso, a partir de su más impresionante creación: LA DEPENDENCIA.

Todos somos dependientes. En mayor o menor medida, pero lo somos. Dependes tal vez de una pareja, o de la necesidad de no tenerla para no meterte en problemas, de un trabajo, de un salario, o de una dieta, de un estilo de vida, de un consejo, del sexo, de tu familia de origen, de tus hijos, del título que tienes enmarcado, de tu imagen, de la opinión que los otros expresen hacia ti, de tus amantes, de la comida, de Netflix, del tabaco, del alcohol, de comprar por Amazon, no importa lo que sea, pero estamos “Pendiendo” colgados de algo.

Un algo que según nuestra cabeza nos hace mejor, nos pone felices, nos desestresa, nos da endorfinas, nos presta calma, nos entretiene, despeja, alimenta, balancea, enriquece, alivia, enorgullece, beneficia.

No importa lo que es, lo que es interesante es comprender que cuando le damos esa categoría a algo que está fuera de nosotros, es cuando perdimos el juego.

Aquello que nos provee “bienestar” algún día no estará más. Se rompe, se desgasta, se va, se asfixia.

La vida tiene eso de que todo lo que obtenemos, un día se pierde.

Es su ley. No puedes contra ello.

Y cuando la ley se cumple, aparece el sufrimiento.

Si aprendemos a soltar la magia que el exterior nos representa, si pudiéramos entender que nada depende de afuera, sino siempre todo es adentro; podemos tener preferencias, pero no dependencia.

Son dos cosas diferentes.

Puedes preferir tener una cena íntima con tu pareja, pero si tu pareja está con trabajo no te mortifica.


Puedes preferir ver una película en las noches, pero si se corta la luz no armas un escándalo.

Puedes preferir que tus hijos pongan la mesa, pero si no lo hacen no te enojas.

Puedes preferir pasar el tiempo con tus padres, pero si ellos quieren hacer otra cosa no te sientes rechazada.

Puedes preferir hacer una dieta saludable, pero si la rompes porque tienes un evento no te castigas.

Puedes preferir hacer ejercicio, pero si un día no lo haces no te obsesionas.

Se trata de aprender a disfrutar la vida sin buscar “quedar bien con la vida”

De saborearla en toda su expresión, en lugar de morderla a pedacitos miserables.

Sólo así podremos tener una vida con relaciones santas.

Relaciones Santas es un término acuñado de UCDM (Un curso de Milagros) y significa "Santo" completo. 

Es decir, RELACIONES COMPLETAS. 

¿Te atreves?



 

8 de noviembre de 2022

Mis ancestras ¿Quiénes son? ¿Qué aportan en mi vida?

 Mis ancestras, parece lejano. Sin embargo, están en mí, corren sus historias por mi sangre, por mi conciencia, por mi ADN.

Mis ancestras son mi madre, mis abuelas, mis bisabuelas, y sus colaterales, sus hermanas, primas. Son tres generaciones que me informan y me forman con su herencia.

Mis ancestras son ellas en mi.

Parece mentira o mágico, no obstante, es cierto. ¿Cuántas historias de tu madre repites? ¿Cuántas de tus abuelas? ¿De tus bisabuelas? ¿De tus tías?.

Quizás no lo veas porque crees en la farsa de lo igual, más lo mismo pero al contrario forma parte del mismo plan.

Todo aquello que hagas en polo opuesto a tus chicas antecesoras es lo mismo en otro grado de vibración.

Nuestras mujeres nos han enviado una información para salvarnos de vivir más estrés. Quizás sus métodos, generen malestar, pero esa no era la consigna. 

Nos aman y quieren "protegernos," incluso cuando eso sea en detrimento de nuestros sueños.

¿Qué patrones repites de tu madre? Mamá es la primer fuente de tus patrones repetitivos. 

Mamá es la que te ha dado o negado el permiso a ser abundante y a relacionarte en la vida de pareja.

Lo que mamá creyó y vivió en su vínculo amoroso, será tu primer legado en relación al amor de pareja. 

¿Cómo era la relación de mamá y papá? ¿Cómo son las tuyas? ¿Qué tienen en común? 

Mamá, nos enseña a la posibilidad de creer en nosotras mismas y en el encuentro con el otro. Ella es la pionera en nuestra autoestima, capacidad de amarnos y amar. 

Si mamy, no se ama, ¿adivina?, ella puede querer mostrarnos ejemplos, pero el único que tomaremos es el de ella. 

No sirve que má diga "NO SEAS COMO YO" porque no podemos ser otra cosa. 

Tal vez, pienses sí, pero seguramente ese conflicto lo vives en polaridad contraria. 

El árbol y el fruto están unidos.

El fruto no cae lejos del árbol. ¿Entiendes? 

Tus ancestras, son episodios de una temporada que te prepara para vivir tu actual misión de vida. Todos tenemos una misión espiritual personal y familiar. Y ambas son expuestas en el seno de la familia. 

Tus mujeres han vivido y recorrido un camino, y en tu vida, haces lo propio para las mujeres futuras. 

¿Cómo ha sido el camino que te dejaron? ¿Qué camino estás dejando?

Interiorizarte en estos pensamientos ayuda a tu árbol a seguir floreciendo. 

TRATAMIENTO FRASES SANADORAS 

X 21 DÍAS

Inclina tu cabeza hacia adelante, conecta con todas ellas.

Siente el amor. La energía. Y repite: 

Estoy aquí por ustedes. Quiero  agradecerles y reconocerlas en nombre del amor infinito que recorre nuestro ADN emocional. 💖

Agradezco que mejorarán mi camino y camino en contacto con la madre y el padre, en unión y comunión sagrada.

Gracias por la energía de vida que inyectaron en mi alma.

Honro vuestras vidas, viviendo con y en alegría la mía.

Gracias, gracias, gracias.

Incluso cuando parezcan palabras, tu subconsciente que no reconoce realidad de ficción, recibe esa liberación y agradecimiento como una realidad física y organiza los programas y archiva los que ya no requiere para protegerse. 

Si quieres saber sobre tu linaje, te invito a que te unas a mi programa SANA TU LINAJE 

 te dejo enlace con la información http://www.chuchigonzalez.com/p/cursos-online.html

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31 de octubre de 2022

¿Cómo saber si mi profesión es una reparación? Lealtades familiares

¿Cómo saber si mi profesión es una reparación?

Las profesiones son de reparación cuando amamos lo que hacemos, pero no tenemos prosperidad económica porque no cobramos o regalamos el trabajo bajo el esquema “a la familia no se le cobra” (Los clientes son simbólicamente la familia) o ganando una fortuna sentimos desconexión con lo que hacemos porque no es nuestra pasión sino una imposición.  A través de la actividad profesional o laboral aliviamos la carga transgeneracional atrapada (las emociones atascadas del pasado que no tuvieron resolución). Repetimos sus infortunios para que sepan que ellos no estaban equivocados. 

Ellos sabían que la vida era dura, el dinero no crece en los árboles, que la gente siempre quiere ventaja, el esfuerzo dignifica, el dinero no hace a la felicidad. Cuando la prohibición está en el marco de la manifestación de la materia; se relaciona principalmente con la frustración material de los padres, no hay que leerlo literal, porque los padres biológicos pueden ser unos, y a los que reparamos otros diferentes porque somos otros, si llevo el nombre de mi padre, quizás reparo por profesión a mi abuelo paterno que era jardinero y le iba mal en su negocio, tengo una verdulería y paso regalando mercancía a la gente. 

 Luego me quejo del dinero, pero no cobro, regalo. ¿Quién repara a quién? ¿Yo reparo a mi padre? O ¿Yo siendo mi padre reparo a mi abuelo? Cuando formamos parte de una familia y tenemos una función de líderes, de encargados y las cosas no salen como deseamos, la culpa es la piedra angular de todos los desequilibrios. Esos hombres y mujeres que en el pasado no pudieron dar educación, salud, comida adecuada, siguieron la vida en silencio con gesto austero, estoico, no pararon la marcha, ¿y en su interior que sucedió? ¿cómo se sentían? ¿qué vergüenza personal los atormentaba? ¿qué creencias limitantes sostuvieron sobre sí? Son esos los pensamientos que nos llevan a reparar, no son los hechos en sí, sino los juicios que crearon sobre sus insuficiencias, incapacidades que vivieron en soledad, en la acusación rumiante y constante, en el fluir de la vida que se iba y no lograba transformarse. Ese es el dolor que reparamos.

Queremos aliviarlos. Todos los encargos familiares que están monitoreando nuestra vida reciben el nombre de LEALTADES FAMILIAREAS INVISIBLES. Somos leales al árbol, vivimos huyendo de lo que nos alcanza a la vuelta de la esquina, vivimos el presente queriendo hacer algo distinto con nuestro futuro, pero el pasado siempre es el que se repite. No comprendemos, porque estamos en automático. Dormidos. Y seducidos por la incrédula norma del EGO de que sufrir es “ser buenos”. Queremos homenajear a nuestra gente siendo como ellos, pareciéndonos, tomándolos como referentes ÚNICOS e INSUPERABLES.   Despertar es abrirnos a la posibilidad de cambiar la historia familiar y personal, derribando modelos vetustos, aceptando que los contextos cambian, que el esfuerzo, la miseria, la carencia y el castigo no son modos amorosos de honrar la vida que nos llegó a través de ellos. 

Nuestra educación como ser “humano” comienza cuando nos convertimos en “hijos”. La hijiedad del amor, de la alegría, de la confianza, del narcisismo necesario en los primeros albores del niño, de la flexibilidad, de la expresión o del castigo, de la perfección, de la rigurosidad, del rechazo, de la separación, será el gatillo que desencadene los eventos que viviremos en distintos momentos. 

La primera infancia es el marco en el que se cimientan las semillas de la personalidad y respondemos a ellas con simpatía y adhesión conforme adquiere la capacidad de hablar, de pensar, y luego, en la adolescencia, de reflexionar. Así va surgiendo la conciencia egoica, el estado de la mente que responde a tus identificaciones. El entorno nos alimentó con datos falsos y creemos que somos eso que ellos crearon.

 Las palabras que de pequeño resonaban como verdades sobre nuestro comportamiento se manifestaron en resultados. Nuestro “YO” es la lista del supermercado de los logros y fracasos bajo la mirada de los progenitores, maestros, amigos, pareja, empleadores, compañeros de trabajo, hijos, nietos.

Te invito a participar de mi nuevo programa transgeneracional. 3 encuentros online de 2horas cada uno! Inicia 10 noviembre!! Grabamos las clases, recibes material en pdf. Divertido, profundo y revelador. Te espero.



 

 

 

 

Nuestro “YO” es un esquema de principios, sentencias, recomendaciones, reglas, disposiciones. Abrazamos lo que está en sintonía a nosotros y rechazamos lo que vibra diferente. Somos los “permitidores” de lo que ocurre en todos los aspectos del mundo en el área amorosa, sexual, física, financiera, familiar, profesional, lo que significa que si hay cosas importantes que aún no alcanzamos, no las alcanzaremos, porque no nos lo permitimos y a menos que seamos capaces de resolver el problema que nos aleja de eso, no obtendremos lo que deseamos porque está fuera de la esfera de nuestras posibilidades.

Podemos gritar “si quiero tener una pareja” “si quiero un ascenso” “si quiero comprar un auto” “si quiero adelgazar” “si quiero hacer ese viaje” y debemos entender que no se trata del “DESEO “racional que tenemos sino de los mensajes subconscientes que ignoramos y gobiernan todo lo que creemos ser. “Soy bueno” “Soy introvertido” “Soy demasiado entregado” “soy fácil de burlar” “soy malo” “soy terrible con los números” “soy muy confiado” “soy pésimo en matemáticas” “soy fabuloso para apoyar a las personas” “soy muy romántico para estos tiempos” “soy presa del enojo” “soy gordo” “soy delgado” “soy de esforzarme mucho” “soy de perder lo que gano fácil” “soy de tener complicaciones con mi familia” “soy de estar más solo que acompañado” “soy callado” “soy enfermizo” “soy perezoso” “soy poco atrevido” “soy inestable” “soy de no confiar en nadie” “soy de dejar las cosas a media” “soy patético” “soy suave” “soy fuerte” “soy frágil” “soy de vengarme” “soy de no escuchar” “soy ignorado” “soy alto” “soy pobre” “soy feliz con poco” “soy de no aceptar halagos” “soy leal” “soy rico” “soy sumiso” “soy inteligente” “soy feo” “ soy

 

duro” “soy olvidable” “soy de no perdonar” “soy de convencer” “soy fabulador” “soy pesimista” “soy nervioso” “soy …” etc. Mantenemos el error de creer que somos lo que nos dijeron que éramos.

Vivimos imitando a nuestros padres y a la familia a la que pertenecemos por repetición u oposición, esa es la acción. Y tomamos cartas en los mismos asuntos porque ellos no lograron resolver las contrariedades, tropiezos o percances que han vivido y lo que no se resuelve se traslada. No es de extrañar que nuestros vínculos, logros, experiencias, sean tan diferentes en algunos aspectos a lo que hemos soñado. Nuestro sueño personal es opuesto al sistema que nos engendró y a la misión de existencia dispuesta para nosotros. Sincronicidad transgeneracional significa que no existe TIEMPO (Sin cronos) para el transgeneracional (para el traslado de información) porque todos los tiempos son un constante presente pasado buscando repetirse para resolverse.

 

 

 

 

 

 

 

30 de octubre de 2022

Desvalorización: programa ancestral


 Llegar al mundo para rescatarlo implica insertarnos en un contexto que nos informa acerca de nuestra misión familiar mediante una serie de múltiples programas que nos acercan a las expectativas o sentido que tienen para nosotros y nos alejan de nuestra sino individual humano. 

La desvalorización es la programación principal de todos los árboles, víctimas y victimarios se encuentran a lo largo de toda la savia hereditaria. Desde pequeños tomamos una postura al elegir de bando ser y eso marcará nuestra forma de percibir. Puede conmovernos el dolor de la víctima, al verla pequeña, indefensa, sintiendo su injusticia o movilizarnos intensamente el miedo frente al victimario y en el futuro ser él mismo para experimentar su poder. En cualquiera de los casos siempre hacemos lo que podemos con la conciencia que tenemos en ese instante y cada elección es una defensa.

La desvalorización es un conflicto de vacío emocional sustentado por un sistema de creencias limitantes e infantiles que nos recuerda que no “valemos”. No hay valía, no soy valioso, para poder serlo tengo que hacer o tener. Surge cuando tomamos conciencia de que nos aman por nuestras conductas y no por nuestra esencia. Mamá y papá nos halagan, premian, festejan en nuestros logros. 

Nos castigan cuando no logramos lo que nos piden.  Y cuando simplemente somos, nadie aprecia ese instante. La existencia en sí misma no es valorada. En nuestro cerebro ingresa el programa de HACER-TENER- SER. Aprenderemos modelos de conductas que nos “enseñan” y seremos como quieren para ser amados, protegidos y reconocidos. 

Asumimos un personaje que nos rinde; obtenemos beneficios, recompensas. Vamos olvidando nuestra realidad y caemos en el sueño profundo de ser un ego bien educado. Lo castrado, se guarda en la mochila de la sombra con doble nudo. Ahora, somos un calco de nuestro árbol. Correctos en la incorrección como ellos. 

 Ya pertenecemos.